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Ciudad Obregón, Sonora
24 de Noviembre de 2017
Opinion
Columnista
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Festival de la calaca
Gustavo Zamora | 30 de Octubre de 2017

Me hubiera gustado dedicar la mayor parte de este espacio al tema de la visita de López Obrador a Cajeme y su discurso basado en que los corruptos están en todos los equipos de campaña menos en el de él, del extrañísimo convenio donde  Codeson entrega una unidad deportiva a particulares, del Contralor Municipal que de ser el rostro de la incompetencia pasó a ser el escarnio, vaya, hasta de la visita de la hija del patrono de los priistas sonorenses, pero es inevitable hablar de la cantidad de homicidios dolosos que se registran en Cajeme. 

Dicen los encargados de darnos seguridad que son tres grupos del crimen organizado los culpables de tanta balacera y muerte -yo digo que son cuatro contando a las incompetentes autoridades- la estrategia está fallando, eso no está a discusión y eso nos acarrea estos problemas que hacen de Cajeme un municipio del que se originen malas noticias. 

Hay malpensados que siembran la duda al señalar que la súbita partida de la Gendarmería no fue sino una estrategia para que entre las bandas arreglaran sus pendientes.

No sé con cuantas ejecuciones vaya a terminar octubre, al momento de escribir estas líneas suman 24, una más e igualaríamos al mes anterior, de seguir esa proyección estaríamos cerca de las cien tan solo en el último cuatrimestre, si bien el problema es multifactorial y es consecuencia de lo que se dejó de hacer, sí es la incapacidad de las policías el terreno fértil para que la delincuencia organizada siente sus reales.

Más allá de la protesta desorganizada en Facebook no se ve que alguien levante la voz en Cajeme y empiece a exigir que las autoridades encargadas de combatir al crimen organizado que hagan algo que funcione.

Para colmo a los pocos que hablaban los mandaron callar. No me late ese silencio cómplice de las asociaciones y cámaras, ¿Se acuerdan del camello? ¿dónde habrá quedado? Hablar bien del camello era la frase más socorrida hace apenas unos años entre los “líderes” de Cajeme. Decían en cuanto espacio público había que para vender un camello había que hablar bien del animal. En su lógica el camello representaba el municipio de Cajeme y hablaban de glorias pasadas, de la vocación agroindustrial, de su gente trabajadora cuando lo que estaba en discusión era la voluntad de las autoridades para sacar adelante al Municipio.

Ha se me olvidaba, esos vendedores de camellos ahora están en los puestos públicos del 2015 a la fecha.

Andan muy inquietos en todos los partidos políticos por conocer quiénes serán los representantes a los puestos de elección popular que en ocho meses habrán de estar en juego, en el PRI la inquietud llega a la desesperación, ante todo la disciplina debe ser una virtud en el tricolor sabedores que un movimiento en falso y se quedan fuera de la jugada; cualquier cosa antes de vivir fuera del presupuesto.

Revisando los nombres que se mencionan de arriba abajo y de un lado a otro no se ve en el PRI quien pueda hacerse cargo de Cajeme en las condiciones que estará en 2018, con presupuestos recortados, con una economía global atravesando por momentos inciertos, a ver si en estos meses que faltan nos sorprende alguien en el tricolor con un proyecto realista, un discurso convincente y una trayectoria honesta… mejor que le apuesten a la estructura.